
La pandemia de COVID-19 afectó a todo el mundo y de manera acentuada a países como Ecuador. El país implementó un confinamiento estricto para controlar la propagación del virus, lo cual implicó el cierre de escuelas y cambios en la rutina de los niños. Quienes, aunque menos propensos a contraer el virus, también experimentaron los efectos negativos en su salud mental debido al miedo a la infección, la pérdida de seres queridos y los cambios en su vida diaria. Esto es lo que revela el estudio de nuestra investigadora Ana Lucía Moncayo, titulado “Psychosocial dysfunction of children and adolescents during the COVID-19 lockdown in Ecuador: a cross-sectional study”.



