Este estudio, con la participación de la Dra. Venus Medina, investigadora principal del CISeAL, aborda la violencia en el noviazgo como una manifestación temprana de la violencia de pareja íntima, con importantes consecuencias en la salud y el bienestar social. Este fenómeno, caracterizado por su complejidad, variabilidad y bidireccionalidad, requiere de instrumentos metodológicamente rigurosos que permitan identificar con precisión sus dinámicas en adolescentes y jóvenes adultos. El DVQ-VP por sus siglas en inglés Dating Violence Questionnaire for Victimization and Perpetration surge como una herramienta culturalmente adaptada y validada en poblaciones hispanohablantes, que evalúa tanto la victimización como la perpetración en cinco dimensiones: violencia física, psicológica, sexual, conductas de control y agresión relacional.
El objetivo central de esta investigación fue evaluar las propiedades psicométricas del DVQ-VP en una muestra representativa de población ecuatoriana, con el fin de garantizar su validez y fiabilidad en el contexto local. Para ello, se diseñó un estudio instrumental en dos fases: la primera incluyó la adaptación lingüística del cuestionario mediante un proceso iterativo de traducción y revisión por expertos; y la segunda, la evaluación de su consistencia interna, estabilidad temporal, validez convergente y discriminante, además de análisis factorial confirmatorio y análisis de redes que permitieron explorar las relaciones entre dimensiones de victimización y perpetración.
Nuestra investigadora principal del CISeAL, la Dra. Ruth Jimbo, participó en un estudio que revela la elevada presencia de neuropsiquiátricos en pacientes ecuatorianos con enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso central—multiple sclerosis (MS) y neuromyelitis optica spectrum disorder (NMOSD)—atendidos en el Hospital Carlos Andrade Marín de Quito, centro de referencia que concentra alrededor del 60% de los casos de MS y 70% de NMOSD del país; se incluyeron 151 personas adultas (117 MS; 34 NMOSD) que cumplían criterios diagnósticos internacionales vigentes, se documentaron datos sociodemográficos y discapacidad (EDSS), y se aplicaron instrumentos psiquiátricos validados en Ecuador (Hamilton, BDI‑II, MINI, CGI‑BP‑M, ISO‑30) administrados por psicólogos entrenados. Predominaron mujeres y población mestiza en ambas cohortes; los pacientes con NMOSD fueron en promedio mayores (49.8 vs 42.3 años) y con mayor discapacidad (EDSS medio 4.23 vs 2.5), con más casos en rango moderado/severo. La prevalencia global de trastornos neuropsiquiátricos fue alta: 70.9% en MS y 85.29% en NMOSD; la ansiedad moderada/severa fue significativamente más frecuente en NMOSD, mientras que la depresión mostró frecuencias comparables entre grupos.
El estudio analiza la dinámica de resistencia antimalárica en Plasmodium falciparum en la costa pacífica de Ecuador durante 2019-2021, un período crítico hacia la preeliminación de malaria, con énfasis en la influencia de la presión farmacológica y la migración humana. Este estudio fue liderado por el Dr. Fabián Sáenz, investigador principal del CISeAL, y desarrollado a partir del trabajo de disertación de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de Isaac Ñacata. El trabajo evaluó los genes de resistencia (Pfcrt, Pfdhps, Pfdhfr, Pfmdr-1, Pfk13 y Pfaat1) en muestras de provincias de Esmeraldas y Carchi, y comparó las frecuencias de las mutaciones de resistencia con datos de 2013-2015. Los resultados muestran un incremento significativo de haplotipos resistentes a cloroquina (Pfcrt) y pirimetamina (Pfdhfr), evidenciando una fuerte presión selectiva. En contraste, se mantuvo la sensibilidad a sulfadoxina (PfDHPS) y artemisinina (PfK13), con el haplotipo silvestre presente en el 100 % de las muestras. Además, se identificó por primera vez en Ecuador la mutación A16V en Pfdhfr, vinculada a resistencia a proguanil. También se detectó el haplotipo NEDFSDFY en Pfmdr-1, asociado a resistencia a múltiples fármacos, lo que refleja la complejidad del panorama de resistencia.
La más reciente investigación en la que participaron los investigadores principales del CISeAL, la Dra. Anita Villacís y el Dr. Mario Grijalva, arroja nueva luz sobre la evolución del grupo de insectos vectores de Trypanosoma cruzi pertenecientes a la tribu Rhodniini, fundamentales en la transmisión de la enfermedad de Chagas. A través de un análisis filogenético multilocus sin precedentes, que incluyó ocho genes en 497 especímenes de 17 especies recolectadas en siete países, se reveló que la clasificación actual de este grupo no refleja su historia evolutiva. Se confirma la parafilía del género Rhodnius, con las tres especies del género Psammolestes formando un clado monofilético dentro de él, aunque algunos análisis alternativos las posicionan como grupos hermanos bien diferenciados. Se halló que el grupo prolixus no es monofilético, en contraste con los grupos pictipes y pallescens, que sí mostraron coherencia filogenética. La divergencia del ancestro común de Rhodniini habría ocurrido hace aproximadamente 5.26 millones de años, lo que indica un origen más reciente de lo anteriormente propuesto, con eventos clave de diversificación coincidentes con cambios climáticos del Pleistoceno. Solo cuatro especies —P. arthuri, R. ecuadoriensis, R. neivai y R. neglectus— fueron consistentemente delimitadas como unidades evolutivas claras, lo que pone en entredicho el número de especies válidas reconocidas en la tribu.
La Dra. Ana Lucía Moncayo, investigadora principal del CISeAL, participó en un estudio liderado por el Instituto de Salud Pública de la PUCE, que describe la violencia de pareja íntima contra mujeres indígenas y su asociación con el retraso en el crecimiento y la anemia en niños menores de cinco años en Chimborazo, Ecuador. Mediante un diseño de métodos mixtos, se realizó un estudio transversal con 317 niños y sus madres, utilizando cuestionarios estructurados sobre abuso de pareja, características socioeconómicas y consumo de alcohol, además de mediciones antropométricas e índices de hemoglobina infantil. Se identificó que el 31.5% de las mujeres fueron víctimas de violencia no física y el 18% de violencia física, observándose que la frecuencia de consumo de alcohol por parte de la pareja al menos dos veces al mes se asoció con una probabilidad 4.2 veces mayor de violencia. La carencia de servicios básicos como agua potable y alcantarillado aumentó significativamente la prevalencia de violencia física y no física en los hogares.